Bombardier
La tarde del sábado aterrizó en Caracas un avión Bombardier Dash 8, sin hacer demasiado ruido y con una potencia estratégicamente calculada. Así fue la llegada Laura Dogu, la encargada de reestablecer las operaciones diplomáticas estadounidenses en Venezuela.
“Listos para trabajar” adivirtió la nueva jefa.
Dogu no llega a tomarse selfies en cócteles diplomáticos. A todas luces, llega a poner orden.
Su perfil discreto y combativo la aterriza en un terreno donde hay mucho por construir en medio de las tensiones políticas y de unas relaciones rotas entre ambas naciones desde el año 2019.
Laura Dogu está familiarizada con terrenos hostiles. Habla español, fue embajadora en Honduras y Nicaragua, es una profesional de la Seguridad Nacional y Estrategia de recursos, se ha desempeñado, entre otros cargos, como subdirectora del programa de recuperación de rehenes del FBI.
Se suma al equipo que trabaja en función de cumplir las 3 fases que estableció la administración Trump, en voz de Marco Rubio, luego de la captura de Maduro:
- Estabilización del país y la seguridad
- Recuperación económica
- Transición hacia la democracia
Esa hoja de ruta la ratificó la tarde del lunes 2 de febrero en una reunión con la autoridades de facto venezolanas. Delcy y Jorge - sin títulos - así se refirió a ellos en la red social X.
Del encuentro emergió otro nombre: Felix Plasencia, un diplomático venezolano conocido por su inteligencia, buen gusto y tecnicismo. Será el encargado del retorno diplomático gradual de Venezuela a territorio estadounidense. Hay quienes lo describen como cómodo para sus interlocutores, sin demasiados compromisos ideológicos.
Un video en las plataformas digitales de la Embajada de Estados Unidos muestran a Laura Dogu abrirse paso con su equipo en Caracas. El perfil es claro: una gerente que viene a mirar de cerca y no promete una luna de miel con Miraflores. Más allá de un par de fotos, los gestos no sustituyen los procesos que lleven a la transición, y la encargada de negocios norteamericana lo repite una y otra vez “venimos a trabajar”, sin discursos acalorados.
No es diplomacia, es acción.
La ejecución del plan de tres fases exige un nuevo orden para desmontar la estructura de poder, corrupción y represión del actual sistema venezolano.
Control que garantice la recuperación de la institucionalidad, con seguridad para todos los actores que participen en la recuperación de los valores republicanos de la nación.
Y seguimiento, del que dependerá la contundencia del proceso y su éxito para la gobernabilidad de una nueva Venezuela.
En medio del despegue de un trayecto incierto hacia la transformación del país, como un Bombardier, Laura Dogu es hoy la figura encargarda de coordinar la precisión del vuelo entre Estados Unidos y Venezuela, desde una distancia corta y sin demasiada estridencia hasta lograr un aterrizaje perfecto.