Elizabeth

Elizabeth

Elizabeth camina distraída, tiene como costumbre olvidar donde guarda sus llaves, va dejando tazas de café a medio beber por toda la casa, es su huella personal, que justifica diciendo que prefiere tomarlo frío.

El café es su bienvenida al mundo, no sé cuántas veces hemos tenido que comprar una cafetera y no importa, todo el que entra a casa será atendido como una visita extraordinaria.

Tiene su propia ley, y es que en casa no suena el despertador en la mañana, cantan los loros y una guacamaya apenas amanece.

Ella no sabe que cada vez que sonríe revela con franqueza la persona que es, solidaria, amable, generosa. Es una mujer que no sabe querer a medias, su amor no se mide, se entrega a todos a su alrededor.

Alguna vez tuvo el cabello ondulado, tiene la piel morena y unos ojos negros brillantes, aunque ahora usa anteojos porque los años afinan los sentidos, pero se ponen exigentes con la vista.

Elizabeth es una adicta a las telenovelas y a las novelas tradicionales, de un libro le robó a Bárbara Cartland un Lord de quien escogió mi nombre.

No nos vemos desde 2021, y aunque la distancia puede ser amarga, los días se endulzan con su presencia, en un mensaje o una llamada extensa mientras manejo de regreso a donde vivo, porque mi casa sigue estando lejos.

Ella sabe que la extraño, aunque no me gusta verbalizar esa ausencia. Me conoce sin demasiadas preguntas porque tiene el don de encontrar palabras bonitas para aliviar dolores.

Elizabeth baila como nadie, es una maestra del arroz con leche y especialmente una torta de auyama que en cada bocado te abraza.

Elizabeth es mi mamá, y aunque dice que es mi fan número uno, realmente soy yo un gran admirador de ella.

Es extraordinaria, y tiene una vida que merece celebrarse porque su existencia hace más amable la nuestra.

Mi mamá es abril con la brisa, la lluvia y el despertar de nuevas flores.

Mami, esta es una celebración por tu vida.

Y si algún día escribiera una novela sobre ti, la llamaría por tu nombre.

Elizabeth, la que quiere de verdad.