Volver a mí

Volver a mí

Si estuviera en la orilla seguramente no habría escrito esto, lo escribo en mitad de la marea alta, mientras no para de llover.

He empezado a extrañarme, a sentirme distanciado y recuerdo un par de conversaciones que un día compartí con Erika.

Erika no sabe que sus palabras se han convertido en un puente “Vuelve a ti” la escucho decir en cada una de sus publicaciones como una invitación a reconciliarme conmigo, a hacer un viaje de regreso.

La vi sanar en cada momento que coincidimos en la redacción de Univision Chicago, sus palabras y sus abrazos eran contundentes, cargados de la emocionalidad de alguien que te está enseñando cuán resiliente es frente a los retos que le impuso el ritmo de la vida.

Yo hace mucho que dejé de extrañar personas o lugares, hace mucho que estoy ausente de mí mismo.

Nací para ser este, siempre lo he dicho.

Justo ahora estoy en medio de una tormenta donde me desconozco, quizás los retos del cambio que fracturó mi vida en 2021 me han dejado en medio de un naufragio donde no he podido reconciliar el ahora con lo que fui.

Sé que aún tengo una reserva para nadar y volver a mi.

Volver a mi, en una conversación con Daniel, que me recuerda lo mucho que me conoce y porqué se ha ganado el título de mi mejor amigo.

Volver a mí en una llamada con mis padres, que son mi aliento y mi motor para avanzar hasta lograrlo

Volver a mí para recuperar la biblioteca atiborrada de libros que dejé en Venezuela, parece insólito que entre tantas cosas materiales nunca he comprado un libro en este país, ninguno para mí.

Aunque hay un libro que se ha convertido en mi ancla, el rapto de la odalisca de Marianela Balbi, sigue viajando conmigo.

Me siento demasiado cansado para ese regreso que es reencontrarme conmigo, estoy aturdido en este extravío donde hace rato no ha dejado de llover y solo quiero utilizar la reserva de mis fuerzas para nadar hacia a mi, como el de antes.

No estoy planeando alejarme de esta ciudad o huir de la tormenta, intento aterrizar en una orilla donde pueda abrazar lo que he aprendido, lo que soy capaz de construir con la fuerza de quien ha aprendido a nadar en medio de la marea alta.